jueves, 27 de diciembre de 2007

Cosas de Año Nuevo


Fin de año, otra vez. Época en la que nos cosume la expectativa de que un mágico rayo de algo caerá sobre nosotros a partir de las 0.00 del 1° de enero para cambiarnos la suerte. Promesas de cambio que olvidaremos luego del brindis (y se terminarán de borrar con la borrachera posterior) y deseos imposibles que pedimos, por las dudas.

Algunas de las clásicas: “Este año voy a llamar a todas aquellas personas con las que no tuve tiempo de hablar en el 2007”, “Voy a pagar el gimansio y voy a IR”, “Bajara cinco kilos” (que terminan siendo los cinco kilos que subiste en las fiestas, o sea que puede ser “casi” cumplida), “Nunca más digo NUNCA”, “Este año, voy a llevar las materias al día”, “Dejo la joda”, y así sucesivamente, podemos encontrar un sinnúmero de causas que no llegarán a ser y se convertirán en nuevas promesas para el 2009...

En fin. Llega el 2008. Cargado de sueños y esperanzas, con un millón de sorpresas y desilusiones que deberemos afrontar... Pero, ¡Qué lindo que es brindar con nuestros seres queridos por todas aquellas promesas que nunca vamos a cumplir! ¡Por los deseos imposibles! ¡Por los sueños y esperanzas!
No dejemos que la nostalgia opaque ese momento único que se repite cada año y nos llena de fuerzas para seguir adelante... un año más.

Trillado, pero “¡¡¡Les deseo lo mejor para este nuevo año que comienza y que el 2008 llegue cargado de nuevas emociones y experiencias de vida!!!” Gracias por hacer que valga la pena escribir...

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Pregúntenle a Freud qué diría...


Me pasé la semana pensando qué escribir. Abro el blog a diario con ganas de hacerlo, pero termino siempre haciéndome la misma pregunta "¿Para qué?"

La razón por la que lo creé ya no existe, ya no me presiona, y, sin embargo, sigo teniendo esa maldita necesidad de escribir... Podría decir que le tomé cariño... o, simplemente, que me acostumbré.

Pasa que esto llegó a convertirse en una relación (tripartita, pero relación al fin) entre él, vos (que estás leyendo) y yo . Quizás no sé quién sos, ni por qué entrás, ni qué pensarás cuando leés todos mis delirios en esta pantalla, pero estás.

Tampoco sé si es por vos que quiero escribir, o si es por . A lo mejor es por él, porque no lo quiero dejar morir y perderse en el olvido como tantas otras asignaciones universitarias que ya ni recuerdo y que, cada vez que me las encuentro, me suenan tan lejanas y ajenas.

Sí, es una relación. Y descubrí, en los últimos tiempos, que no hay nada más efectivo para destruir una relación que la resignación... Ni el desamor, ni las peleas, ni las diferencias, ni los defectos, ni la rutina... simplemente, el cansancio y la resignación...

Y no me quiero resignar, porque no me cansé. Porque sigue teniendo ese poder de hacerme sentir culpable por intentar abandonarlo cuando, en realidad, no quiero hacerlo.

...Sigo, igual, sin saber por quién escribo...

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Vivir en Argentina


Anoche me robaron el teléfono. Estaba parada, en la puerta de mi casa y un flaco se subió a la vereda, en moto (que, vale aclarar, debe costar más que la cabeza del que la manejaba), me miró a la cara... y me lo sacó de las manos!!!... Después de propiciarme un buen codazo en el esternón que me dejó de traste en el suelo...

Es increíble la impotencia y vulnerabilidad en la que te dejan estos hijos de puta (perdón por el concepto, pero no encuentro uno más aplicable)... Así que, si me ven y no estoy como de costumbre, ya saben por qué es... Me dejó trastornada!!!(el link los va a llevar a un informe muy interesante y breve, hecho para periodistas, sobre los efectos de la inseguridad en los individuos)

Lo corrí una cuadra y media, sabiendo que era inútil, pero no lo podía evitar. (Hasta se me vino a la cabeza el famoso "Mesías", ¿se acuerdan?)

Creo que, en el fondo, lo seguí esperando que algún milagro del cielo lo hiciera estampar contra un poste, o un camión, o algo... No para recuperar el aparato, sino por justicia divina, digamos. Pero no.

Se perdió en las oscuras calles de Nueva Córdoba, con mi teléfono y gran parte de mi seguridad.

Ahora, ando como una idiota, prendida a la cartera, a pesar de que sólo cargo en ella los puchos y la llave... (xq ya no tengo teléfono!!!) y me arrincono contra las paredes cada vez que escucho una moto cerca... Camino mirando las caras y sospechando de todos, me doy vuelta cada media cuadra e insulto al desgraciado hijo de re mil que me transformó en una persona totalmente desconfiada...



Imagen: http://www.chstyle.wordpress.com/


Lo único que más o menos me tranquiliza es pensar que "todo lo que va, vuelve" y que la vida se encarga... más le vale!!!

Sé que no soy la única a la que le pasa, pero necesitaba descargarme...