miércoles, 5 de septiembre de 2012

Que cante la vida...

Hay artistas que nos gustan, otros que nos generan recuerdos y otros que nos marcaron. Y quienes que nos dedicamos a esto, lo hacemos, mayormente, porque creemos en la fuerza de las bandas sonoras de la vida. Creemos en que lo que sale del "parlante" puede llegar al alma... Te puede hacer reflexionar, reconsiderarte y, por qué no, re pensar el diseño de tu vida.
Algunos de los recuerdos más fuertes de mi infancia y mi adolescencia, tienen cortinas muy marcadas. Tanto que las recuerdo aún más vívidamente que a muchos momentos fundamentales.
Hoy, nuevamente, le doy gracias a mi profesión por poder tener cara a cara a uno de esos pocos poetas que me musicalizaron y preguntarle esas cosas que siempre quise saber... Espero que quienes lo escucharon en vivo lo hayan disfrutado tanto como yo y, quienes no, lo puedan hacer aquí. Para ustedes, el auténtico "Trovador de Sueños"...    Entrevista con Alberto Plaza


Muchas Gracias, Alberto Plaza! 

jueves, 16 de agosto de 2012

En el "Café de los Recuerdos"... Todo empieza y todo acaba en ti...

Se apagan las luces de Orfeo Superdomo y comienza a formarse la escena. Arriba se lee “Café de los Recuerdos” y se completa el marco con cuatro mesas de bar, tímidamente iluminadas, y una barra que a lo largo del show se convertirá en el centro de la interacción entre los protagonistas. No es una obra teatral ni una película, más allá de lo que esta breve introducción pueda dar a entender.  
Pasadas las 21.30 horas preestablecidas para el inicio, suenan los primeros acordes del teclado y, escoba en mano y rejilla al hombro, aparece un joven que no llamaría la atención si no fuera por la magia de sus primeras estrofas.
Ismael Serrano comienza así a deleitar a un público dispuesto a compartir una noche única, que no tendrá fin hasta pasada la primera hora del día siguiente. Jacob Sureda y el gran Javier Bergia completan el trío que encantó a más de 4 mil personas en la noche del martes.


Poco más de tres horas de recorrido por su música, alternando temas clásicos de su repertorio con el disco que vino a presentar, “Todo empieza y todo acaba en ti”.
Sobre el escenario, no se ve sólo un artista. Entre tema y tema, como es su costumbre, Ismael conversa con el público, comparte sus ideas, propone una toma de conciencia frente a una realidad que despierta su espíritu revolucionario y lo lleva a escribir letras que mixturan tiernas historias de amor con las más tristes historias de vida.
Una charla de café que recorre la historia del mundo, desde Lilith y Atila hasta la crisis actual española, sin dejar de pasar por la llegada del hombre a la luna.
Las nuevas tecnologías y redes sociales también tuvieron su momento cuando el artista aprovechó para tomar con mucho sentido del humor algunos comentarios en twitter sobre su música cuando propuso el hashtag #TeDeboUnaCancion para que la gente participe de sus creaciones.
“Mañana porteña en Madrid”, homenaje al sinnúmero de argentinos que emigraron al viejo continente en busca de un futuro mejor, lo acercó un poco más a un público que ya estaba rendido a su voz,.
Sin dudas, logró llegar al público cordobés unos minutos antes, animándose a probar un mate en público y a tomar un fernet con coca… Luego de aclarar que nuestra ciudad debe ser “de los pocos sitios donde se nombra una bebida alcohólica y aplauden”.
Corrieron algunos temas más y el idilio se terminó por afianzar con una versión homenaje a Luis Alberto Spinetta de “Muchacha Ojos de Papel” que logró generar un coro sumiso y casi inconsciente de los presentes.
Algún que otro detalle de sonido que llegaron a incomodarlo, pero eso no pudo afectar en lo más mínimo su calidad vocal y la pasión que imprimía a cada palabra.
La noche llegaba a su final y comenzaba una despedida que iba a durar  dos bis más, y terminó por conformar hasta al más exigente. 

Volver a mirar...

Tres años después, decidí volver. Abrir la ventana y plasmar cómo se ven las cosas con un paisaje diferente. Está bueno volver. Uno es el mismo pero otro, cuando vuelve. La vida te fue marcando un camino, te puso piedras, tormentas, días de sol y alguna que otra soga.
Vuelvo a escribir, no para mirar atrás, sino para no hacerlo. Para que el pasado corra en la página, también. Por eso vuelvo.
Lo bueno de leer cosas viejas no es la nostalgia de un pasado, es la satisfacción de ya no ser quien eras, de haber aprendido, de haber crecido en todos los ámbitos de la vida. Y te recuerda el camino recorrido desde ese momento a la actualidad.
Hoy, feliz. Sobre todo de no ser la misma persona de hace tres años. De tener la posibilidad de reírme a carcajadas al volver a leer. Y plenamente dispuesta a compartir experiencias, más que sentimientos. Alegrías, más que amarguras; y momentos, más que estados...
Bienvenidos a mi nueva ventana, ampliada y con un sillón más grande... Que no se vean los marcos! Te invito a que nos sentemos a disfrutar del paisaje que queramos pintar!